lunes, 23 de junio de 2014

Mojito ice cream... oficialmente es verano! y el auténtico mojito cubano :D

Pues ésta es la última y por hoy cierro el chiringuito :P

Y para que no sepa a poco... 2x1!

Helado y bebida, qué os parece?




La verdad es que habré probado un par de veces el mojito, en las ferias cuando son las fiestas de Viladecans...

Y no me gustaba nada, sabía tanto a ron que no había quien se lo tomara, pero ahora...

La cosa ha cambiado!

Qué ricoooooo!!

Y eso que yo no bebo mucho, porque enseguida me sube y no me gusta acabar "perjudicada".

Pero bueno, volvemos a las recetas, primero el helado...







Ingredientes:

-200 ml de nata de montar
-200 ml de leche
-160 gramos de azúcar moreno
-80 ml de 7up
-60 ml de ron
-zumo de dos limas
-10 hojas de hierbabuena picada

Preparación:

Batimos la nata y la leche unos 3 minutos, hasta que tome consistencia.
Añadimos el azúcar, el ron, el zumo de las limas y el 7up, batimos hasta que esté bien mezclado y añadimos la hierbabuena picada muy finamente, integramos.

Llevamos al congelador, y como siempre, durante 3 horas, cada 45 minutos sacamos y batimos para que no cristalice.

Pasamos a un recipiente con tapa y al congelador.






Y ahora...

Mojito!!




Ingredientes:

(Para cada vaso de mojito)

-Dos ramas de hierbabuena
-Dos cucharadas de azúcar (blanco o moreno)
-45 ml de ron (blanco o añejo)
-Una lima
-Hielo
-7up o gaseosa

Preparación:

Lo primero, necesitamos un vaso ancho de tubo.

En el fondo, colocamos el azúcar, la hierbabuena y la lima partida a cuartos, y con un mortero aplastamos, para sacar el jugo de la lima y la hierbabuena.

Ahora ponemos el ron y removemos para que se deshaga el azúcar.

Ponemos el hielo, preferiblemente que sean cubitos, no hielo frapé.

Y por último rellenamos el vaso con 7up o gaseosa, según lo que hayamos elegido.

Más sencillo... imposible, no? :P





Bueno, por hoy me despido...

No sé cuando volveré, porque ahora con las grandes de vacaciones...

Y el cumple de la mayor, que es en unos días...

Voy de bólido!!

Pero no me olvido de vosotros, eso seguro.

Un besote,


Tam.

Helado de piña, para el niño y la niña... y para la abuela, y el tío, y aquel que pasa por ahí delante! :P

Bueno va, voy a hacer otra confesión...

Aparte de mis adicciones-obsesiones, hay alguna más que engloba la lista...

Algunas más insanas que otras, todo sea dicho.

El chocolate...

El limón...

El coco...

Los cheesecakes...

La sandía...

El melón...

Las fresas...

Nectarinas...

Y... LA PIÑA!!




Buffff!!!! me supera, me encanta!!

Me puedo comer una entera así como si nada...

Aunque me queme la piel, porque sí queridos míos, mi piel es hiper sensible, y la piña me irrita toda la boca y la cara.

A pesar de eso... una minucia sin importancia a comparación del sabor tan tropical y refrescante :P

Pues nada, en mi obsesión por hacer helados de cualquier cosa...

La piña no iba a faltar!

Y está bueno, bueno, bueno...



Vamos a por la receta, vale?

Ingredientes:

-480 gramos de piña natural
-200 gramos de azúcar
-50 gramos de azúcar invertido
-600 gramos de nata de montar

Preparación:

Con la turmix, batimos la piña junto a los azúcares hasta que quede una mezcla fina. De todos modos vamos a colarla para quitar las fibras que hayan podido quedar. Con un chino, o pasapurés, queda de fábula.

Por otro lado, montamos la nata hasta que forme picos suaves, añadimos la salsa piña y mezclamos, con movimientos envolventes para que no baje la nata.

Llevamos al congelador, en un recipiente metálico, y durante 3 horas vamos sacándolo y removiéndolo con varillas para romper la cristalización e incorporarle aire.

Una vez que hayamos batido cuatro o cinco veces, pasamos a un recipiente con tapa y congelamos.

Y poco más, sólo queda disfrutarlo... qué tal una copa con piña y coco? :P



Aparte de estar buenísimo es super diurético, para que digáis que no os cuido!

Un besote,

Tam.

Helado de coco... me pierde!!!

Ayyy, que hoy es ya la verbena!!

Y sí, ya tengo las cocas levando preparadas para comerlas :)


Éste año he hecho una variación en la crema, y en vez de prepararla sólo con vainilla, la he aromatizado como me gusta a mí la crema catalana: naranja, limón, canela y vainilla...


Veremos que tal sale el invento, si está buena editaré la entrada para daros las cantidades...


Y no hace falta que esperéis hasta el próximo año, que aquí las cocas se comen cuando a uno le apetece :P



Pero bueno, dejemos el tema de las cocas y vamos a la receta de hoy...



Nunca había comido un helado de coco taaaan cremoso, en serio!

Es increíbleeeeeeee!! y con cuatro ingredientes, vamos, fácil, fácil...


           

Eso sí, si no os gusta el coco, mejor que no lo hagáis, porque es coco-coco-coco...


Vamos con la receta? :)

Ingredientes:

-400 ml de crema de coco endulzada
-50 gramos de azúcar
-Un coco natural
-500 ml de nata

Preparación:

Abrimos el coco y extraemos la pulpa.

Batimos el coco, la crema y el azúcar, cuando esté fina la mezcla añadimos la nata y batimos un minuto más hasta integrar completamente.

Pasamos la mezcla a un recipiente metálico y llevamos al congelador.

Durante 3 horas, vamos sacándolo y batimos con las varillas. Así unas cuatro o cinco veces, esto, como os he dicho, es para meterle aire a la masa, y de paso rompemos los cristales que pudiesen formar.



Es lo mismo que haría una heladera, pero como yo no la tengo... pues los hago así!

Por cierto, el jueves 26 sale la heladora en Lidl, por 20 euros... nos evitamos ésas vueltecitas ;)

Pasamos la mezcla a un recipiente con tapa y dejamos congelar.

Recordad sacarlo media hora antes de consumirlo.



Decidme que no parecen trocitos de coco!!

Ay el coco!!

Otra de mis obsesiones :P

No os vayáis, que vengo con más!!

Un besote,

Tam.

sábado, 21 de junio de 2014

Helado con sabor a niñez...


Bendita inocencia!!

Casi puedo sentir los rayos de sol sobre mi piel, dorándome el pelo y volviéndome una "guiri", o al menos eso pensaban los que me veían tras varios días al sol.

Tan rubita, toda roja al más puro estilo gambón :P

Y con mi eterno helado entre las manos...

Podía sobrevivir a base de polos y helados, lo juro!

De hecho creo que la realidad no dista mucho de los recuerdos de entonces...

Cuando llega el verano automáticamente se me cierra el estómago y no consigo comer una comida en condiciones...

Mi tía, la pobre, se volvía loca para que nos alimentásemos mi hermano y yo, pero es que... quién es capaz de comerse un plato de cocido a casi 40 grados? 

Porque yo no lo soy! 

Así que en su fuero de "alimentaraestoschiquininos", nos dejaba comer cualquier cosa, el caso era que comiéramos...

Y nosotros pues a por los helados, de cabeza!!

Calipos, pirulos, dráculas, aquellos mikocola... por Dios!! esos desaparecieron de la faz de la Tierra...

Pero bueno, a lo que iba! quién no ha probado ése helado con forma de pie??




Podíamos comernos dos o tres de golpe...

Nos encantaba!!

Y hasta peleábamos por él...

Qué raro, no?

Mi hermano siempre, en cuanto me descuidaba, le daba un mordisco al mío y se llevaba el dedo gordo... y yo terminaba poniéndoselo por sombrero!

Pues buena era yo :P

Y ahora... son mis princesas las que se pelean por esos helados!

El tiempo pasa, pero las cosas no cambian tanto...

Así que ahora que soy yo la afectada por ésas peleas funestas... pues nada, toca renovarse o morir!

Así que en vez de tener forma de pie... en tarrina :)



Vamos allá!


Ingredientes:

-150 ml de leche entera
-400 ml de nata de montar, muy fría
-6 petits de fresa (yo usé los de Danone, pero cualquiera os sirve)
-20 gramos de azúcar invertido
-50 gramos de azúcar
-4 cucharadas soperas colmadas de Nesquik de fresa
-una pizca de colorante rosa (yo usé el pink de Rainbow Dust, pero podéis no ponerlo, es opcional)


Preparación:

En un cazo calentamos la leche, sin hervir, junto a los azúcares, el nesquik y el colorante, a fuego medio, simplemente es para que el azúcar se disuelva. Retiramos y dejamos enfriar. No os llevara mucho tiempo.

Por otro lado montamos la nata bien firme, con unas varillas eléctricas. Conservamos en la nevera.

Una vez que la leche ya esté a temperatura ambiente, añadimos uno a uno los petits, mezclando bien cada vez para evitar grumos. (Otra solución rápida es ponerlos todos juntos y pasarle el turmix)

Ahora vamos a añadir la nata a la mezcla, poco a poco y con movimientos envolventes para que no se baje en exceso.

Una vez que tengamos la mezcla lista, la llevamos al congelador, y durante las 3 primeras horas sacamos y batimos, para romper la cristalización. Con 4 o 5 veces será suficiente. La última vez que lo hagamos, pasamos la mezcla a un recipiente con tapa y congelamos.

Recordad sacarlo, una media hora antes de consumirlo, a la nevera.




Ya veréis como os transporta a la infancia...


Yo es que creo que, apesar de tener 29, sigo siendo una niña!

Y no me avergüenzo en absoluto de ello ;)

Un besote,

Tam.

viernes, 20 de junio de 2014

Coca de Sant Joan...

Guardo grandes recuerdos de ésta noche en mi memoria...

El olor a pólvora mezclado con risas, el olor a mar y fuego de las hogueras, las largas vacaciones de verano...

Ya podías divisar los largos días tostándote al sol, playa y piscina, juegos, confesiones con las amigas...

La verdad es que en mi infancia y juventud, los veranos fueron mágicos, los pasaba en un cámping en Canet de Mar, un pequeño pueblito de la costa del Maresme... son los mejores recuerdos que atesoro...

Por eso me encanta el verano, y por ende me encanta que mis hijas disfruten tanto o más que yo de él.

La "nit de la revetlla" da paso al principio de días soleados, calurosos, playeros, helados, olor al bronceador de coco... aaaayyyy!!

Es verano!!! :D

Por esta noche, en la zona costera aunque cada vez en más puntos de nuestra geografía, es típico tomar coca, de crema, de frutas confitadas, de chicharrones, de cabello de angel... 

Ahora hay tantas combinaciones como gusto de los comensales.

En cada obrador la hacen de forma artesanal, nada que ver con las de los supermercados... y en mi casa, desde hace 2 años, la preparo yo!

Aquí os dejo la receta, es larga sí, pero porque he intentado explicarlo lo mejor posible para que podáis prepararlas sin problemas.

Ingredientes:

(Para el brioche)

-4 huevos M
-170 ml de leche entera
-120 gramos de mantequilla, derretida
-30 ml de anís dulce
-50 gramos de levadura fresca (o 20 gramos de la liofilizada)
-40 gramos de azúcar
-40 gramos de azúcar invertido
-800 gramos de harina de fuerza
-la ralladura de un limón y de una naranja

(Para la crema pastelera)

-750 ml de leche entera
-250 gramos de azúcar
-una vaina de vainilla
-60 gramos de maicena
-9 yemas de huevo
-75 gramos de mantequilla

(Y para decorar)

-guindas en almíbar
-piñones
-azúcar humedecido
-la crema pastelera
-un huevo batido

Preparación:

Lo primero que haremos será calentar la leche, como os digo siempre, ojito al hacerlo porque una temperatura mayor a 50 grados mata la levadura y entonces no nos serviría de nada, tiene que estar algo más caliente que nuestro propio cuerpo, lo ideal son 40 grados. Una vez templada, añadimos la levadura y mezclamos bien hasta que esté completamente integrada.

En un bol colocamos la harina tamizada. Hacemos un hueco en el centro y vamos añadiendo el resto de ingredientes. Es decir la leche con levadura, los azúcares, las ralladuras, los huevos, la mantequilla y el anís. Y vamos mezclando con una cuchara de palo hasta que ya no podamos más, acto seguido pasamos la masa a la mesa de trabajo, la cual tendremos previamente enharinada o untada con un poquito, muy poco, de aceite de girasol.

Continuamos amasando, ésta vez enérgicamente, al principio parecerá un mazacote, nos costará bastante que se nos despegue de las manos; yo para eso me unto las manos en aceite de girasol o directamente uso unos guantes de vinilo aptos para uso alimentario y así me evito tener que estar enfadándome por no ver avanzar el trabajo.

En total estaremos con 15 minutos, usando la técnica de plegado y estirado, para desarrollar todo el gluten y que el resultado sea lo más esponjoso posible.

Cuando llevéis unos 10 minutos, podemos dejarla otros 10, con el fin de que se relaje y los últimos 5 sean más fáciles de trabajar.

Tiene que quedarnos una masa lisa y brillante, al estirarla debe parecer una especie de membrana, pero sin romperse, si se rompe... hay que seguir amasando, ya sabéis.

Una vez amasada, la colocaremos en un bol, al cual habremos untado previamente con un poco de aceite o habremos enharinado. La dejaremos cubierta con un trapito húmedo hasta que triplique su volumen.

(Todo el proceso lo podemos hacer por la noche, y podemos dejar la masa levando en la nevera sin miedo, ya que el frío ralentiza el proceso y no va a salirnos un monstruo por la mañana al abrir :P)

Mientras leva, independientemente de si lo hacemos de día o de noche, prepararemos la crema pastelera.

Para ello, llevamos a hervir la leche junto a la vaina, a la que habremos abierto y extraído las semillas, una vez hervida retiramos del fuego y dejamos infusionar.

En un bol batimos las yemas, el azúcar y la maicena, hasta que consigamos una crema homogénea, en ése momento, sin dejar de batir, añadimos la leche, la cual habremos colado previamente para retirar la vaina de vainilla.

Ahora volcamos la mezcla obtenida en el cazo nuevamente, y lo llevamos a fuego lento para que espese, sin dejar de remover para que no se pegue.

Una vez conseguida la textura deseada apagamos y añadimos la mantequilla y batimos hasta que se integre, dejamos que tome temperatura ambiente.

Y por último cubrimos con film y llevamos a refrigerar. Tiene que estar bien fría para poder decorar las cocas con ella.

Una vez que la masa ha levado (si hacéis el proceso de noche, deberéis sacarla de la nevera un par de horas antes para que tome temperatura ambiente) volcamos sobre la superfície de trabajo, ligeramente enharinada, y desgasificamos.

Dividimos la masa en tantas porciones como queramos. Yo hice dos, una grandota grandota y otra algo más pequeña. Les damos forma con el rodillo, lo normal es hacerla ovalada, pero lo que os sea más sencillo.

Con ayuda del rodillo, enrollamos la masa y las llevamos a las bandejas, las cuales tendremos forradas con papel de horno.

Hacemos unos cortes en la superfície, en forma enrejada. Y las dejamos levar nuevamente, yo las pongo al horno con un bol de agua caliente debajo para que tengan humedad suficiente y no se resequen, hasta que triplique su volumen.

Cuando ya hayan levado, precalentaremos el horno a 180° C con calor arriba y abajo, las cocas las pintamos con el huevo batido, para ello emplearemos un pincel, con muchísimo cuidado cubrimos toda la superfície.

Ahora rellenaremos los cortes con la crema pastelera, podéis usar una manga con boquilla o simplemente con una bolsa de congelar, a la que le habremos cortado una punta.

Una vez que hayamos rellenado, pondremos las guindas, el azúcar humedecido y los piñones.

Introducimos en el horno y horneamos unos 20 minutos, hasta que adquieran un bonito tono dorado. A mitad de cocción les daremos la vuelta para que se cocinen uniformemente.

Y así hasta terminar con todas.
Si las hacéis más pequeñas, el tiempo de horneado será inferior, estad atentos, que si se hacen demasiado... serán rocas!

Para el azúcar humedecido, tan sólo tendréis que colocar azúcar en un bol y añadir unas gotas de agua, movemos con una cuchara y la estiramos en una bandejita, a fin de que seque.

Y esto es todo.

Recordad, ésa noche: cava, coca, deseos, hogueras, petardos, risas... verano!

Bona revetlla de Sant Joan 2.014!! :)

Un besote,

Tam.

jueves, 19 de junio de 2014

La vena "panarra" me ataca de nuevo...

Holaaaaa!!

Cómo estáis? :)

Sí, España ha perdido...

Pero en muchos sentidos, no sólo en términos futbolísticos, aunque voy a mantenerme al margen de todo eso, porque como empiece...

No acabo!

Y es que soy de ésas locas que dan hasta la piel por defender causas perdidas, y para mí, ésta, es una de ésas veces ;)

Pero bueno, hagamos punto y aparte y sigamos a lo nuestro, que es cocinar, en este caso amasar!

Todavía recuerdo mi primera masa... unos suizos...

Estaban incomibles, en serio horribles!

Pero por no desanimarme, desaparecieron... estaban duros como piedras jajajaja

Si es que me acuerdo y me da hasta vergüenza!

Pero como nadie nace sabiendo... aprendemos de los errores.

Eso sí, nunca he vuelto a prepararlos... traumas que se le quedan a una, vaya usted a saber porqué!

La segunda masa fue una coca para Sant Joan, y esa sí estaba para morirse de buena :)

Luego he ido preparando pan, con mejor o peor resultado, pero bueno...

El caso es que llevaba tiempo que no hacía ni uno, y de repente una tarde me puse de nuevo...

Ha sido un no parar!

Engancha de una forma exagerada...

Y éste pan es una de ésas recetas que intentas, pero piensas que no te va a salir... y sale! vaya si sale!

Os dejo con la receta, vale?

Pan semilla de oro.

Ingredientes:

-500 gramos de harina de fuerza
-10 gramos de sal
-5 gramos de azúcar
-5 gramos de azúcar invertido
-5 gramos de levadura seca (o 15 gramos de levadura fresca)
-25 gramos de mantequilla sin sal (o 25 ml de aceite de girasol; yo usé mantequilla)
-1 huevo M
-50 ml de leche templada
-150 ml de agua mineral templada

Preparación:

Lo primero que vamos a hacer será tamizar la harina y sal sobre el bol que vamos a usar para hacer el primer amasado.

Disolvemos la levadura en el agua templada.

Hacemos un agujero en el centro de la harina y añadimos el azúcar y el agua con levadura, la leche y el huevo.

Con ayuda de una cuchara de palo vamos mezclando la masa hasta que ya no podamos más, cuando esto suceda, pasamos la masa al mármol, previamente enharinado, nos ponemos un poco de aceite en las manos para poder amasar sin que se nos pegue en exceso. Y comenzamos a amasar*, cuando haya cogido consistencia, agregamos la mantequilla y amasamos hasta integrar del todo, en total estaremos amasando unos 10 minutos, hasta que la masa quede lisa y brillante y no se pegue.

(*Para amasar en youtube hay miles de vídeos, yo usé la técnica de plegado y estirado para desarrollar el gluten.

Ya sé que al principio parece complicado, pero poco a poco vamos a ir cogiéndole el truquillo, os lo aseguro.)

Una vez que ya tengamos la masa lista, la dejamos reposar 10 minutos, para que se relaje y no se encoja al estirarla.

Transcurrido el tiempo de reposo, estiramos con el rodillo, dejándole un grosor de 2 o 3 cm, intentamos estirarla de forma ovalada, ahora la enrollamos de una punta hasta terminar, metemos las puntas redondeándolas y aplanamos, el cierre lo dejamos abajo.

Pasamos la barra a una bandeja de horno, forrada con papel. Damos unos cortes verticales hondos con un cuchillo, espolvoreamos harina sobre la barra y la dejamos que leude hasta triplicar su volumen.

Yo la dejé en el horno para evitar corrientes de aire.

Cuando ya haya levado, precalentamos a 180° C nuestro horno, con calor arriba y abajo, durante 15 minutos, la barra la cubrimos con un pañito de algodón.

Horneamos unos 30 minutos.

Para comprobar que está cocida le damos un golpecito en la base, si suena a hueco está lista.

En cuanto la saquemos, la introducimos en una bolsa de plástico para que se enfríe, y quede blandito, sin formar corteza dura.

Lo dejaremos embolsado para que no endurezca.

Si no vamos a consumirlo en dos días, podemos congelarlo sin problemas cortado a rebanadas. Luego sacamos las que necesitemos y las ponemos en la tostadora y perfecto, como recién hecho.

La verdad es que está riquísimo! para desayunar, merendar... lo que sea!

Probadlo y me contáis :)

Un beso,

Tam.

domingo, 15 de junio de 2014

Això és OR, xata!!... y lo rica que está en verano :D

Si hay algo que me guste en ésta vida, que me apasione, que me haga soñar despierta, que me llene el alma de imágenes fascinantes...

Es el verano!

Aunque todavía falten unos días para que sea totalmente oficial, yo llevo unas semanas disfrutándolo...

Amanece tan temprano que me da hasta vergüenza reconocer que, o no he dormido o me despierto a ésas horas sólo para verlo...

Antes, cuando vivía en mi querida Badalona la imagen era impactante...

Ver el sol salir por el mar... mágico!!!

Los mil colores de los primeros destellos, el olor a salitre inundando todo...

Aiiiissshhh!! Cuanto echo de menos mi querida ciudad...!

Pero bueno, aquí en Viladecans, no se está tan mal...

También huele a sal, y a monte, y eso mola! :)

Una de las mejores cosas que tiene este pueblo (ciudad, jajaja!!) son sus heladerías, y ése oro blanco que es la horchata... me pierdeeeeee!!

Volver de la playa y pararme sí o sí, con el coche en marcha, a por una es algo que hacíamos muy a menudo.

Y digo hacíamos, porque desde que descubrí lo sencillo que es prepararla... no creo, que no aseguro, que vaya a hacerlo más...

En serio, es super, super, super fácil.

Tal vez la mayor dificultad resida en conseguir chufas de buena calidad, pero si tenéis la suerte, como yo la tengo, de tener una tienda cerca que las venda...

El resto es pan comido, y si no me creéis, mirad!

Ingredientes:

-250 gramos de chufas
-150 gramos de azúcar
-Un litro de agua mineral muy fría

Preparación:

Lo primero que haremos será dejar en remojo las chufas, mínimo 24 horas. Iremos cambiando el agua cada cierto tiempo. Vale el agua del grifo para esto, eh? No es necesario que sea agua de botella.

Cuando ya lleven el tiempo necesario, las lavamos a conciencia y escurrimos bien.

Las ponemos en la batidora de vaso, con la turmix también podéis hacerlo, y le añadimos medio litro de agua y el azúcar.

Trituramos a lo máximo que dé, que quede bien finito todo.

Pasamos la mezcla a un bol y lo dejamos un par de horas fuera de la nevera para que fermente un poco.

Pasado el tiempo, añadimos el medio litro de agua restante, asegurándonos de que esté bien fría.

Volvemos a triturar un poco para que se emulsione todo y ya procedemos a colar.

Yo uso una gasa de ésas grandotas de farmacia, pero de las no esterilizadas, que sirven para usos alimentarios.

Vertemos sobre la gasa, habiendo puesto otro recipiente debajo, claro!

Apretamos bien, bien la gasa, asegurándonos de exprimir al máximo.

Embotellamos y mantenemos en la nevera, consumir bien fría.

*Ésta horchata, al no llevar conservantes, dura 3 días... pero no creo que os llegue a tanto.

Con el excedente de chufa, podemos preparar otra horchata, eso sí, en vez de un litro de agua, usaremos medio y 75 gramos de azúcar.

Más de dos veces yo no la he usado, por lo que no sé como quedaría...

En la red hay muchas recetas para hacer con la "harina de chufa", yo no las he probado, os mantendré informados cuando lo haga.

Y por hoy, ya está bien, no? :)

Mañana pan, y más pan...

Y tal vez os adelante las cocas, eso si me dejan...

Un besote,

Tam.

Lemon Ice cream...

De nuevo, otra receta fresquita para estas calores que nos acosan :P

Sí, sí... acosan!!

No sé como estará el clima por otros lares, pero Barcelona es un horno!

Y si esto es en junio... no quiero imaginarme lo que será en pleno mes de agosto...


Pa' morirse, vamos!!

Y todavía no he pisado la playa...

Viviendo a 15 minutos de ella, es lo peor!

Pero bueeeeeno, ya se dará el ir a bañarme o tostarme, según me dé :)

De momento para refrescarme...

Helados!



Y éste está de muerte...

Os dejo con la receta, vale?

Ingredientes:

(Para el sirope)

-ralladura de un limón
-125 ml de agua
-250 gramos de azúcar
-250 ml de zumo de limón

Y además:

-500 ml de leche


Preparación:

Lo primero que haremos será preparar un jarabe de limón, que será la base de nuestro helado.

Trituramos unos 100 gramos de azúcar junto a la ralladura de limón hasta que quede bien fino todo.

En un cazo ponemos todos los ingredientes, es decir: el azúcar (todo, el triturado y el otro), el agua y el zumo de limón y llevamos a ebullición durante unos 15 minutos, hasta que veamos que ha reducido bastante y ha espesado.

Retiramos y dejamos enfriar.

Cuando ya esté frío el sirope, añadimos la leche y batimos con el turmix.

Llevamos al congelador, y durante las 3 primeras horas, sacamos y removemos. Con unas tres veces será suficiente.




Juzgad vosotros mismos por las fotos.

Aunque no lleve casi materia grasa, queda cremoso, cremoso!



Al que le guste el limón, como a mí... va a alucinar.

Vamos a ver si no hay dos sin tres, jajajaja!!

Un beso,

Tam.

Galletas de coco y chocolate...

Otra vez lo he vuelto a hacer...





Por Dios! cuánto estrés tengo en mi cuerpo!

Y ahora se vienen las vacaciones de las niñas...

Un caos total! :P

Pero bueno, yo no dejo de hacer cositas...
Aunque realmente encender el horno es un poco... de locos!

Con este calorrrrr!!

Pero me ha dado la vena "panarra" y no dejo de hacer pan.

Pan y helados!

Menos mal que al hacerlo yo, sé de sobras lo que llevan...
Como estas galletas, que duraron un suspiro.



En serio, volaron!

Pero ahora ya estoy pensando en Sant Joan y las cocas...

Y ésta semana estaré experimentando con masas madre y demás, para que el brioche sepa a eso y no a levadura... que me repugnaaaaaa!!

Bueno, divagaciones aparte, vamos a por la receta, no? :)

Ingredientes:

-2 huevos M
-100 gramos de azúcar
-90 gramos de mantequilla sin sal
-125 gramos de coco rallado
-55 gramos de harina

Para decorar:

-150 gramos de chocolate con leche
-50 gramos de coco rallado

Preparación:

Lo primero que haremos será derretir la mantequilla en el microondas, en tandas de 20 segundos, ya que si se sobrecalienta explota y... creédme, no querréis tener que limpiar ése desastre.

La dejamos que se atempere y continuamos, con las varillas eléctricas batimos los huevos junto al azúcar hasta que dupliquen su volumen. Añadimos la mantequilla y seguimos batiendo, ahora iremos incorporando la harina y el coco, sin dejar de batir.

Cuando esté todo integrado, metemos la masa en el congelador por espacio de un par de horas.

Precalentamos el horno a 190° C.

Sacamos la masa y con una cuchara, hacemos bolitas sobre una bandeja, la cual habremos forrado previamente con papel de horno.

Introducimos y horneamos 15 minutos, cuando veamos que los bordes se han dorado, más no porque se endurecerían en exceso, las sacamos.

Una vez que se hayan enfriado, vamos a derretir el chocolate al baño maria o en el micro, como os sea más cómodo.

Dejamos que se atempere un poco. Y ya podemos bañarlas por la parte de abajo, decoramos con un poco de coco y una vez que se haya endurecido el chocolate, estará listo. Las dejamos secar boca abajo.


En lata se conservan genial durante un par de semanas.


Y ya está, no tienen ningún misterio, son super sencillas y están... para morirse de ricas!!


Hoy subiré algunas recetas más, si me dejan...

Un besote,

Tam.