Guardo grandes recuerdos de ésta noche en mi memoria...
El olor a pólvora mezclado con risas, el olor a mar y fuego de las hogueras, las largas vacaciones de verano...
Ya podías divisar los largos días tostándote al sol, playa y piscina, juegos, confesiones con las amigas...
La verdad es que en mi infancia y juventud, los veranos fueron mágicos, los pasaba en un cámping en Canet de Mar, un pequeño pueblito de la costa del Maresme... son los mejores recuerdos que atesoro...
Por eso me encanta el verano, y por ende me encanta que mis hijas disfruten tanto o más que yo de él.
La "nit de la revetlla" da paso al principio de días soleados, calurosos, playeros, helados, olor al bronceador de coco... aaaayyyy!!
Es verano!!! :D
Por esta noche, en la zona costera aunque cada vez en más puntos de nuestra geografía, es típico tomar coca, de crema, de frutas confitadas, de chicharrones, de cabello de angel...
Ahora hay tantas combinaciones como gusto de los comensales.
En cada obrador la hacen de forma artesanal, nada que ver con las de los supermercados... y en mi casa, desde hace 2 años, la preparo yo!
Aquí os dejo la receta, es larga sí, pero porque he intentado explicarlo lo mejor posible para que podáis prepararlas sin problemas.
Ingredientes:
(Para el brioche)
-4 huevos M
-170 ml de leche entera
-120 gramos de mantequilla, derretida
-30 ml de anís dulce
-50 gramos de levadura fresca (o 20 gramos de la liofilizada)
-40 gramos de azúcar
-40 gramos de azúcar invertido
-800 gramos de harina de fuerza
-la ralladura de un limón y de una naranja
-170 ml de leche entera
-120 gramos de mantequilla, derretida
-30 ml de anís dulce
-50 gramos de levadura fresca (o 20 gramos de la liofilizada)
-40 gramos de azúcar
-40 gramos de azúcar invertido
-800 gramos de harina de fuerza
-la ralladura de un limón y de una naranja
(Para la crema pastelera)
-750 ml de leche entera
-250 gramos de azúcar
-una vaina de vainilla
-60 gramos de maicena
-9 yemas de huevo
-75 gramos de mantequilla
-250 gramos de azúcar
-una vaina de vainilla
-60 gramos de maicena
-9 yemas de huevo
-75 gramos de mantequilla
(Y para decorar)
-guindas en almíbar
-piñones
-azúcar humedecido
-la crema pastelera
-un huevo batido
-piñones
-azúcar humedecido
-la crema pastelera
-un huevo batido
Preparación:
Lo primero que haremos será calentar la leche, como os digo siempre, ojito al hacerlo porque una temperatura mayor a 50 grados mata la levadura y entonces no nos serviría de nada, tiene que estar algo más caliente que nuestro propio cuerpo, lo ideal son 40 grados. Una vez templada, añadimos la levadura y mezclamos bien hasta que esté completamente integrada.
En un bol colocamos la harina tamizada. Hacemos un hueco en el centro y vamos añadiendo el resto de ingredientes. Es decir la leche con levadura, los azúcares, las ralladuras, los huevos, la mantequilla y el anís. Y vamos mezclando con una cuchara de palo hasta que ya no podamos más, acto seguido pasamos la masa a la mesa de trabajo, la cual tendremos previamente enharinada o untada con un poquito, muy poco, de aceite de girasol.
Continuamos amasando, ésta vez enérgicamente, al principio parecerá un mazacote, nos costará bastante que se nos despegue de las manos; yo para eso me unto las manos en aceite de girasol o directamente uso unos guantes de vinilo aptos para uso alimentario y así me evito tener que estar enfadándome por no ver avanzar el trabajo.
En total estaremos con 15 minutos, usando la técnica de plegado y estirado, para desarrollar todo el gluten y que el resultado sea lo más esponjoso posible.
Cuando llevéis unos 10 minutos, podemos dejarla otros 10, con el fin de que se relaje y los últimos 5 sean más fáciles de trabajar.
Tiene que quedarnos una masa lisa y brillante, al estirarla debe parecer una especie de membrana, pero sin romperse, si se rompe... hay que seguir amasando, ya sabéis.
Una vez amasada, la colocaremos en un bol, al cual habremos untado previamente con un poco de aceite o habremos enharinado. La dejaremos cubierta con un trapito húmedo hasta que triplique su volumen.
(Todo el proceso lo podemos hacer por la noche, y podemos dejar la masa levando en la nevera sin miedo, ya que el frío ralentiza el proceso y no va a salirnos un monstruo por la mañana al abrir :P)
Mientras leva, independientemente de si lo hacemos de día o de noche, prepararemos la crema pastelera.
Para ello, llevamos a hervir la leche junto a la vaina, a la que habremos abierto y extraído las semillas, una vez hervida retiramos del fuego y dejamos infusionar.
En un bol batimos las yemas, el azúcar y la maicena, hasta que consigamos una crema homogénea, en ése momento, sin dejar de batir, añadimos la leche, la cual habremos colado previamente para retirar la vaina de vainilla.
Ahora volcamos la mezcla obtenida en el cazo nuevamente, y lo llevamos a fuego lento para que espese, sin dejar de remover para que no se pegue.
Una vez conseguida la textura deseada apagamos y añadimos la mantequilla y batimos hasta que se integre, dejamos que tome temperatura ambiente.
Y por último cubrimos con film y llevamos a refrigerar. Tiene que estar bien fría para poder decorar las cocas con ella.
Una vez que la masa ha levado (si hacéis el proceso de noche, deberéis sacarla de la nevera un par de horas antes para que tome temperatura ambiente) volcamos sobre la superfície de trabajo, ligeramente enharinada, y desgasificamos.
Dividimos la masa en tantas porciones como queramos. Yo hice dos, una grandota grandota y otra algo más pequeña. Les damos forma con el rodillo, lo normal es hacerla ovalada, pero lo que os sea más sencillo.
Con ayuda del rodillo, enrollamos la masa y las llevamos a las bandejas, las cuales tendremos forradas con papel de horno.
Hacemos unos cortes en la superfície, en forma enrejada. Y las dejamos levar nuevamente, yo las pongo al horno con un bol de agua caliente debajo para que tengan humedad suficiente y no se resequen, hasta que triplique su volumen.
Cuando ya hayan levado, precalentaremos el horno a 180° C con calor arriba y abajo, las cocas las pintamos con el huevo batido, para ello emplearemos un pincel, con muchísimo cuidado cubrimos toda la superfície.
Ahora rellenaremos los cortes con la crema pastelera, podéis usar una manga con boquilla o simplemente con una bolsa de congelar, a la que le habremos cortado una punta.
Una vez que hayamos rellenado, pondremos las guindas, el azúcar humedecido y los piñones.
Introducimos en el horno y horneamos unos 20 minutos, hasta que adquieran un bonito tono dorado. A mitad de cocción les daremos la vuelta para que se cocinen uniformemente.
Y así hasta terminar con todas.
Si las hacéis más pequeñas, el tiempo de horneado será inferior, estad atentos, que si se hacen demasiado... serán rocas!
Para el azúcar humedecido, tan sólo tendréis que colocar azúcar en un bol y añadir unas gotas de agua, movemos con una cuchara y la estiramos en una bandejita, a fin de que seque.
Y esto es todo.
Recordad, ésa noche: cava, coca, deseos, hogueras, petardos, risas... verano!
Bona revetlla de Sant Joan 2.014!! :)
Un besote,
Tam.
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