sábado, 21 de junio de 2014

Helado con sabor a niñez...


Bendita inocencia!!

Casi puedo sentir los rayos de sol sobre mi piel, dorándome el pelo y volviéndome una "guiri", o al menos eso pensaban los que me veían tras varios días al sol.

Tan rubita, toda roja al más puro estilo gambón :P

Y con mi eterno helado entre las manos...

Podía sobrevivir a base de polos y helados, lo juro!

De hecho creo que la realidad no dista mucho de los recuerdos de entonces...

Cuando llega el verano automáticamente se me cierra el estómago y no consigo comer una comida en condiciones...

Mi tía, la pobre, se volvía loca para que nos alimentásemos mi hermano y yo, pero es que... quién es capaz de comerse un plato de cocido a casi 40 grados? 

Porque yo no lo soy! 

Así que en su fuero de "alimentaraestoschiquininos", nos dejaba comer cualquier cosa, el caso era que comiéramos...

Y nosotros pues a por los helados, de cabeza!!

Calipos, pirulos, dráculas, aquellos mikocola... por Dios!! esos desaparecieron de la faz de la Tierra...

Pero bueno, a lo que iba! quién no ha probado ése helado con forma de pie??




Podíamos comernos dos o tres de golpe...

Nos encantaba!!

Y hasta peleábamos por él...

Qué raro, no?

Mi hermano siempre, en cuanto me descuidaba, le daba un mordisco al mío y se llevaba el dedo gordo... y yo terminaba poniéndoselo por sombrero!

Pues buena era yo :P

Y ahora... son mis princesas las que se pelean por esos helados!

El tiempo pasa, pero las cosas no cambian tanto...

Así que ahora que soy yo la afectada por ésas peleas funestas... pues nada, toca renovarse o morir!

Así que en vez de tener forma de pie... en tarrina :)



Vamos allá!


Ingredientes:

-150 ml de leche entera
-400 ml de nata de montar, muy fría
-6 petits de fresa (yo usé los de Danone, pero cualquiera os sirve)
-20 gramos de azúcar invertido
-50 gramos de azúcar
-4 cucharadas soperas colmadas de Nesquik de fresa
-una pizca de colorante rosa (yo usé el pink de Rainbow Dust, pero podéis no ponerlo, es opcional)


Preparación:

En un cazo calentamos la leche, sin hervir, junto a los azúcares, el nesquik y el colorante, a fuego medio, simplemente es para que el azúcar se disuelva. Retiramos y dejamos enfriar. No os llevara mucho tiempo.

Por otro lado montamos la nata bien firme, con unas varillas eléctricas. Conservamos en la nevera.

Una vez que la leche ya esté a temperatura ambiente, añadimos uno a uno los petits, mezclando bien cada vez para evitar grumos. (Otra solución rápida es ponerlos todos juntos y pasarle el turmix)

Ahora vamos a añadir la nata a la mezcla, poco a poco y con movimientos envolventes para que no se baje en exceso.

Una vez que tengamos la mezcla lista, la llevamos al congelador, y durante las 3 primeras horas sacamos y batimos, para romper la cristalización. Con 4 o 5 veces será suficiente. La última vez que lo hagamos, pasamos la mezcla a un recipiente con tapa y congelamos.

Recordad sacarlo, una media hora antes de consumirlo, a la nevera.




Ya veréis como os transporta a la infancia...


Yo es que creo que, apesar de tener 29, sigo siendo una niña!

Y no me avergüenzo en absoluto de ello ;)

Un besote,

Tam.

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